De París vinieron las lágrimas que derramé cuando ví al capitán azulgrana Carles Puyol alzar la copa de las copas, el título por excelencia, el trofeo que todo jugador ha soñado levantar en su día de gloria. Esta noche ha ganado el fútbol, ha ganado el mejor. Desde la temporada pasada el FC Barcelona ha demostrado ser el equipo que más fútbol hacía. El año pasado no pudo ser, quizás a causa de que su juego fuese demasiado romántico y ofensivo. Pero esta temporada el Barça ha aprendido a defender y en consecuencia a ganar. Un gran equipo equilibrado, un juego de ensueño y una defensa polivalente le ha valido para proclamarse campeón de la UEFA Champions League.
La final ha sido un partido un tanto extraño. Ha influido demasiado la desastrosa actuación del colegiado noruego Terje Hauge. En el minuto 18 una magnífica asistencia de Ronaldinho deja a Samuel Eto’o en un peligroso uno contra uno frente a Jens Lehman. Cuando Eto’o deja prácticamente batido al portero alemán, éste le agarra una pierna fuera del área y derriba al camerunés. La jugada sigue y marca Ludovic Giuly, pero el colegiado no aplica la ley de la ventaja y anula injustamente el primer tanto al FC Barcelona. Mostró tarjeta roja directa a Lehman, dejando al Arsenal con diez jugadores en el campo. A raíz de esta incidencia el Barça se convierte en dueño y señor del partido. Hasta que en el saque de una falta inexistente en el minuto 36, Sol Campbell batió a Víctor Valdés mediante un espléndido remate de cabeza. Las cosas se volvían en contra del conjunto catalán y estuvo intentando empatar el encuentro hasta la finalización de la primera parte. Samuel Eto’o tuvo una oportunidad de oro al mandar un balonazo al poste en el descuento. A pesar del resultado el Barça dominaba el partido, aunque con un juego que los aficionados no estamos acostumbrados a ver. El Barça jugaba a balón largo por las bandas, creando jugadas muy complicadas y no tocando el balón en el centro del campo.
Rectificar es de sabios y Rijkaard lo demostró sentando en el banquillo a Edmilson y dejando el centro a la creatividad de Andrés Iniesta, quizás actualmente el jugador más en forma del Barça. El partido siguió en la misma línea que en la primera parte. Un ofensivo Barcelona buscando el gol del empate y un Arsenal metido atrás esperando un contraataque dónde apareciese Thierry Henry. Mientras iba pasando los minutos el Barça se desesperaba buscando el gol que pusiese las tablas en el marcador. Frank Rijkaard sacó al terreno de juego toda su artillería para ir a por todas. En el minuto 61 sacó a Van Bommel y dio entrada al sueco Henrik Larsson, y realizó su último cambio diez minutos después sentando a Oleguer Presas y sacando del banquillo al lateral brasileño Juliano Belletti. Cuando la desesperación envolvía hasta al aficionado más optimista (yo me incluyo), Samuel Eto’o marcó el gol del empate en el minuto 76. Buscó un hueco en la portería que defendía Almunia y por ahí coló el esférico. El Barça volvió a su juego natural, al que nos ha acostumbrado a ver durante toda la temporada. Belletti en una jugada personal consiguió el gol que llevaría al FC Barcelona a la gloria. Un gol en el minuto 81 que le permitía al Barça grabar su nombre en las páginas de la historia de la Champions League. El FC Barcelona era de nuevo campeón de Europa tras 14 años.
El ambiente en el estadio de Saint Dennis era mágico. 80000 almas asistieron al partido dónde el Barça consiguió su segunda Copa de Europa. Muchas personalidades estuvieron en el palco del estadio parisino presenciando la final. Entre ellos los Reyes de España, José Luis Rodríguez Zapatero, Pasqual Maragall, Jaime Lissavetzky y el alcalde de la ciudad condal Joan Clos. Sinceramente no sé con qué palabras describir lo que en estos momentos siento. Es una sensación díficil de explicar cuando veo al Barça marcar un gol, es algo muy grande lo que siento por este equipo. Es la magia del fútbol. Gracias Barça por hacerme feliz y vivir una de las mejores noches de mi vida. Gracias a Valdés, Jorquera, Belletti, Márquez, Puyol, Gio, Oleguer, Edmilson, Sylvinho, Motta, Xavi, Iniesta, Ronaldinho, Deco, Gabri, Van Bommel, Messi, Larsson, Giuly, Maxi, Ezquerro y Eto’o. Moltes graciès Barcelona.
