El efecto teléfono
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Curiosities
Seguramente habréis jugado de pequeño en alguna ocasión a ese juego infantil llamado “el teléfono”, que consiste en susurrar al oído del compañero una frase original y asombrarse de la distorsión que ha sufrido dicha información cuando llega al último jugador. Igual pasa con mucha de la información que nos llegan todos los días a nuestras manos a través de la prensa. Un claro ejemplo, la fiesta en la residencia Sagasta 22 en Cádiz que hablé el otro día. Un fragmento de un artículo que apareció en uno de los diarios que habló de ello.
La Policía clausura una fiesta de universitarios en la calleLa Policía Local procedió en la madrugada de ayer a clausurar y desalojar una fiesta que tenía lugar en una vivienda en la que suelen residir estudiantes universitarios extranjeros.
La actuación policial se produjo a las dos de la madrugada cuando los agentes de servicios comprobaron cómo en una casa de la calle Sagasta tenían la música a gran volumen. Personados en el lugar, observaron gran afluencia de personas y la instalación de equipos de música especiales, por lo que procedieron a clausurar la fiesta.
Primero de todo, ni era una fiesta de universitarios ni pollas en vinagres, era una fiesta privada, exactamente el cumpleaños de mi primo. Aproximadamente a las dos de la mañana, tres agentes de la policía local entraron ilegalmente en la residencia, cosa que no pueden hacer sin ninguna orden. Y no fue por la música por lo que la policía dió con la fiesta, sino porque la cola que había en la puerta de gente para entrar en el edificio era interminable y daba un enorme cantazo. ¿instalación de equipos de música especiales? x’DD Yo lo flipo, solamente había una mesa de mezclas… Cuando los tres agentes policiales entraron dentro de al residencia llamaron a refuerzos. En breve la policía cortó todas las calles próximas y de pronto una enorme redada del cuerpo tomó todas las plantas del edificio. Después me quedé con mi primo y las personas que viven en la residencia para escuchar las sabias palabras de los maderos. Sinceramente tenían razón, aquello había sido organizado clandestinamente y no había ningún plan de emergencia para imprevistos que podían ocurrir, como una pelea, un incendio, un herido, … En fin, después para cuando se requiere y necesita realmente la policía nunca están presentes. Nos jodió la fiesta y bien jodido.





